Devoción de los cinco primeros sábados al Purísimo Corazón de María.

Prometo, a todos aquellos que el primer Sábado de cinco meses consecutivos, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me acompañen quince minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, asistirles en la hora de su muerte con todas las gracias necesarias para su salvación”.

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Esta devoción procede de una revelación de la Santísima Virgen a la beata Sor Lucía, uno de los tres pastorcillos a los que se apareció en Fátima en 1917.

El 10 de Diciembre de 1925, estando Sor Lucía en un convento de Tuy (Pontevedra), se le apareció la Virgen tal y como había ocurrido en Fátima y le dijo “Mira, hija mía, Mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos en cada momento Me clavan con blasfemias e ingratitudes, sin que haya nadie que haga un acto de reparación para quitarlas. Tú, al menos, haz por consolarme.”. Y añadió Prometo, a todos aquellos que el primer Sábado de cinco meses consecutivos, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me acompañen quince minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, asistirles en la hora de su muerte con todas las gracias necesarias para su salvación”.

Además de lo anterior, Sor Lucía contó también: “Parte de la noche del 29 al 30 de Mayo de 1930, me quedé en la capilla con Nuestro Señor. Me sentí de repente más poseída íntimamente por Su divina presencia y, si no me engaño, me reveló lo siguiente sobre el motivo de por qué eran cinco los Sábados que debían dedicarse en esta devoción al Purísimo Corazón de María:

“Cinco son las clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:
1ª Blasfemias contra la Inmaculada Concepción.
2ª Blasfemias contra su Virginidad Perpetua.
3ª Blasfemias contra la Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.
4ª Tratar de infundir públicamente en el corazón de los niños la indiferencia, el desprecio y hasta el odio para con esta Inmaculada Madre.
5ª Los ultrajes directos a Ella en Sus sagradas imágenes”.

Para realizar esta devoción y ganar las promesas hechas por Nuestra Señora a Sor Lucía se debe:

* Asistir a Misa y comulgar el primer Sábado de cinco meses consecutivos; sin interrupciones.
* Confesarse dentro de los ocho días anteriores o posteriores a dichos Sábados.
* Rezar el Rosario dichos Sábados.
* Meditar dichos Sábados, durante quince minutos, sobre uno o varios de los Misterios del Rosario rezados.
* Hacer todo lo anterior con la intención de reparar al Inmaculado Corazón de María por las blasfemias contra Ella.

La Redacción

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